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Opinión

La importancia de la I+D+i en el país y en el sector público

Cuando hablamos de competitividad, pensamos inmediatamente en mayor eficiencia, en eficacia, en lograr estándares que se acerquen a la excelencia y que a su vez lleven a la prosperidad de una región o país. Implica esa conjugación de factores que surgen del talento humano, de su experiencia, de su capacidad de trascender y de innovar.

Por otro lado, al observar a nuestra sociedad y a sus distintos actores, podremos reconocer cómo desempeñamos diferentes papeles y contamos con diversos talentos, que logran toda su expresividad en el diario quehacer de las actividades que corresponden al orden de lo público, de lo privado o de lo que hoy conocemos como sociedad civil. Tres sectores que, trabajando en forma unida y articulada, están llamados a generar grandes cambios.

El desarrollo social se deriva de la gestión sostenible, entendida esta integralmente; es decir, en su ejes económico, social y ambiental, y dicha sostenibilidad a su vez es base esencial para la productividad, que hoy se sustenta en la adecuada selección de apuestas productivas, atendiendo la especialidad y las ventajas competitivas de cada región.

Gestionar el conocimiento para lograr ser más competitivos a través de la estrategia país resulta ser el camino más expedito, pues nos lleva a obtener mejores resultados con menores recursos invertidos, y para esto requerimos crear una cadena de valor que parte de la investigación, para aplicar ese nuevo conocimiento a nuestras propias realidades organizacionales, ya sea facilitando el trabajo o logrando mayor productividad.

La investigación requiere inversión y unión de esfuerzos con otros actores y sectores, entre otros con los grupos de investigación universitarios. Es necesario compartir con estos las necesidades de la organización y del entorno para alcanzar los resultados deseados. De este modo se da vía libre al desarrollo, que es fruto de lo que en el mundo académico se denomina la búsqueda de la verdad, en este caso con aplicaciones prácticas que pueden llegar a revolucionar la manera de “hacer las cosas” en las organizaciones. Esta investigación es dirigida, entonces, a adquirir nuevos conocimientos, con el propósito de explotarlos en el desarrollo de productos o procesos nuevos, o para derivar mejoras importantes de productos o procesos ya existentes.

El desarrollo social se deriva de la gestión sostenible, entendida esta integralmente; es decir, en su ejes económico, social y ambiental, y dicha sostenibilidad a su vez es base esencial para la productividad.

Una vez obtenido dicho nuevo conocimiento, dando viabilidad al desarrollo, debemos continuar en ese ciclo de valor mediante la innovación, que según la norma UNE 166000:2006 es la actividad cuyo resultado es la obtención de nuevos productos o procesos, o mejoras sustancialmente significativas de los ya existentes. Las actividades de innovación comprenden la incorporación de tecnologías materiales e inmateriales, diseño industrial, equipamiento e ingeniería industrial, lanzamiento de la fabricación, comercialización de nuevos productos y procesos, y se distingue entre la innovación en tecnología, entendida como la actividad de generación y puesta a punto de nuevas tecnologías en el mercado, que una vez consolidadas empezarán a ser usadas por otros procesos innovadores asociados a productos y procesos; la innovación tecnológica, que comprende la actividad de incorporación, en el desarrollo de un nuevo producto o proceso y de tecnologías básicas existentes y disponibles en el mercado y, por último, la innovación en la gestión, que hace referencia a las mejoras relacionadas con la manera de organizar los recursos para conseguir productos o procesos innovadores.

Entonces, la innovación en cualquiera de sus modalidades, como toda inversión, en esta oportunidad de conocimiento, da réditos que en el mundo de las organizaciones, y específicamente en el empresarial, se ven reflejados en mayores resultados económicos, en mejor clima organizacional, en calidad, en mejores procesos organizacionales, en mejor servicio, en mayor durabilidad de los activos requeridos para el desarrollo del respectivo objeto social, entre otros beneficios que a su vez repercuten organizacionalmente en una región, en el país, en el mundo.

En conclusión, de la investigación se deriva el desarrollo, y como resultado se hace posible la innovación, que permite prosperidad en su sentido más amplio, dando lugar a su vez a nuevos procesos investigativos, que en una espiral de valor permite a una sociedad su desarrollo, su crecimiento, la generación de nuevas y más integrales oportunidades, que se van expandiendo como fruto de esa mayor competitividad.

El METRO de Medellín ha sabido entender la importancia del conocimiento, de la I+D+i como elemento fundamental para resolver problemas de su operación y generar bienestar para sus usuarios.